Como os comenté en uno de los post anteriores, este año también contaron con mi colaboración en el almuerzo organizado por la junta local de la AECC de mi pueblo y tuve el privilegio de compartir escenario una vez mas con mi compañera Inmaculada Paniagua y con el Nano de Jerez, ambos unos artistazos de los pies a lo cabeza.
Este año no terminó la actuación tal y como yo deseaba y esperaba, llevaba los temas bastante preparados y el problema, como viene siendo de costumbre, fue por parte de los responsables del sonido, que en un espacio cerrado y no tan amplio como para hacer lo que hacen, ponen el volumen de la música y del micrófono demasiado alto y llega a ser incómodo tanto para los que cantamos como para el público. El caso es que eso me enfada muchísimo, porque los únicos perjudicados de ese hecho somos los que estamos sobre el escenario de cara al público, que a pesar de haber estado preparando la actuación con ilusión, ganas, entusiasmo… obtenemos como resultado lo que no deseábamos en absoluto y es que el público te diga que lo has hecho estupendo (cuando no lo hice por que estaba hasta cabreá y al estar el micrófono tan alto resultaba complicado escuchar la música) pero que el volumen estaba sobrado y llegaba a molestar.





